“Los chinos usan dos pinceladas para escribir la palabra crisis. Una significa peligro y la otra significa oportunidad, por lo tanto en medio de una crisis, mantente atento al peligro sin perder de vista la oportunidad.”
John F. Kennedy
En el mundo siempre existen dos caras para cada cosa que sucede, es por eso que considero esencial que aprendamos a buscarle a cada amenaza una oportunidad de crecimiento; pero ¿acaso es necesario tener esa amenaza para emprender la búsqueda de oportunidades? Es esto lo que debemos empezar a analizar, es crucial reflexionar y encontrar la forma de convertirnos en proactivos en vez de reactivos. Básicamente esto es lo que propone Gary Hamel en su discurso de Management.
La estructura de la mayoría de las empresas del mundo tiene una falla al momento de asumir cambios significativos. Esto perjudica sus negocios y muchas de estas empresas lamentablemente no logran superar estas etapas de crisis. Es más fácil que una empresa crezca siendo grande a que el negocio se desplome y que tengan que volver a empezar, los empresarios de hoy deben estar preparados para crecer aun cuando no hallan amenazas visibles. En el entorno de los negocios considero que hay dos tipos de amenazas, las visibles y las invisibles. Las visibles son las más obvias y las palpables, por lo general se pueden controlar y/o esquivar. Las amenazas invisibles son las más peligrosas porque son aquellas que se encuentran escurriéndose entre las sombras buscando a los empresarios que se confían y que se consideran sobre aguas calmadas para tumbarlos de su barco y hundir sus negocios.
Los empresarios de hoy debemos tener una visión global de lo que está sucediendo en las empresas para así prever lo que puede suceder con cada paso que la compañía quiera dar, encontrando lo bueno y lo malo de todo y desarrollando miles de planes viables para poder llegar al objetivo final que sería en este caso crecer.
Un ejemplo de oportunidad que podría rescatar del discurso de Hamel sería el de aprovechar mejor los recursos que la empresa tenga. Hay que tener en cuenta que el recurso humano por lo general no se está aprovechando al máximo en la mayoría de los casos. Esto se debe a que los tipos de cargos que existen han sido mecanizados y robotizados y han convertido a las personas en “pilotos automáticos” de sus ocupaciones sin tener la oportunidad de utilizar su creatividad para aportar al desarrollo de los negocios. El crecimiento no se encuentra buscando nuevos recursos, sino utilizando los que ya se tienen, sacándoles el potencial que llevan dentro e impulsándolos a producir más de lo que se podrían imaginar.
El mundo es conformista porque nosotros se lo permitimos. Si a nuestros empleados les damos una tarea, ya no basta con que la cumplan, sino que hagan más allá de lo que se les pidió. Así nos encontraremos en que al igual que las amenazas, las oportunidades también pueden ser invisibles. El futuro de nuestras empresas depende de nuestra capacidad y voluntad para ver más allá de lo que nuestros ojos nos permitan apreciar, porque las oportunidades no son para el que se las merezca, sino para el que primero las encuentre y haga de ellas algo grande y significativo.